El salón de actos del IES Arturo Soria de Manoteras acogió los días 3 y 4 de octubre la puesta en escena de una versión teatral de la obra cumbre de Louisa May Alcott, Mujercitas. Este clásico de la literatura realista, que fue editado en dos volúmenes, se publicó en 1868 y su traducción al español suele ocupar unas 700 páginas; sin embargo, el público asistente al instituto pudo vivir las vicisitudes de las hermanas March en, aproximadamente, dos horas, descanso incluido.
El trabajo de adaptación de la novela corría a cuenta de Susana Pradillo López-Yarto, estudiante de Comunicación audiovisual en la Complutense quien en la obra representaba a Amy, y Alejandra Barba, estudiante de canto lírico en el Centro Superior Katarina Gurska y actriz que interpretó a Meg. Dos actrices más formaban la compañía: Elisa Merino, quien interpreta a Jo y cuya formación musical la ha llevado al teatro musical y al doblaje, y Sofía Domínguez, quien da vida a Beth y es graduada en Historia pero se ha volcado en distintas artes y en el teatro musical.
Este joven cuarteto teatral, además de la adaptación de la novela de Alcott, ha sido responsable de toda su producción y puesta en escena. Las cuatro amigas han diseñado y creado los trajes de época, los cambios escenográficos, la luminotecnia y la dirección de escena, un trabajo difícil ya que los ensayos han tenido que hacerlos en sus casas. No obstante, han contando con la ayuda logística de Paula Barba, quien estudia Efectos Visuales en la U-tad.
Pese a que la historia de Meg, Jo, Beth y Amy nos traslada a la vida de cuatro niñas que durante la guerra civil norteamericana (1861-1865) pasaron a ser mujeres jóvenes, la elección de la obra tiene una gran relación con el mensaje de «poder decidir por una misma», lo que supone todo un mensaje feminista, como nos declaran estas jóvenes actrices. No en vano, Louisa May Alcott fue una gran defensora de abolir la esclavitud y del sufragio femenino.
Lógicamente, uno de los difíciles méritos de su puesta en escena es que la historia puede entenderse perfectamente con tan solo cuatro de sus protagonistas, aunque por las páginas de la novela desfilen otros quince personajes que no toman cuerpo en la acción teatral.
Como nos comentan al final de la representación vespertina, su adaptación recoge mejor que la novela el espíritu de Alcott, quien quiso que Jo se mantuviera soltera, pero las presiones de Thomas Niles, su primer editor, le hicieron ceder casando al personaje con el profesor Bhaer, aunque ella ya era una mujer que trabaja por cuenta propia. Esta libertad literaria y social del Mujercitas que vio Manoteras es contado con satisfacción por la actrices y directoras teatrales ya que «nosotras hemos decidido que Joe no tiene por qué casarse».
Preguntadas por su vínculo con el instituto Arturo Soria para abrir el centro a dos representaciones gratuitas, Susana Pradillo nos confiesa que fue este su instituto durante la Educación Secundaria Obligatoria y que, desde entonces, la que era jefa de estudios y hoy directora, Cristina Sandoval, vio con ellas cuándo había un hueco libre y confió plenamente en su trabajo y responsabilidad.
Mientras el distrito pone el marcha el XXI Certamen de Teatro Abierto de Hortaleza, las artes escénicas cobran más presencia con iniciativas como Mujercitas o, una semana antes, El Jaulón, dos obras teatrales que traen el arte a barrios como Manoteras, que viven una etapa amarga en la que determinadas administraciones parecen empeñadas en poner palos a las ruedas de la cultura.



