Para Bode, cantante y guitarrista de Porretas, echar la vista atrás sigue teniendo algo de irreal. Cuando empezaron, todo era mucho más sencillo: cuatro chavales del barrio con ganas de tocar y de pasarlo bien. “Todo ha sido muy poco a poco sin darnos cuenta. Empezamos siendo cuatro chavalicos que se juntaban para echar un buen rato haciendo canciones”, recuerda. Aquellos primeros pasos se tradujeron en maquetas grabadas casi de forma artesanal, conciertos pequeños y la sensación de que la gente del barrio empezaba a reconocer sus canciones. “Grabamos un par de maquetas, en las que ya venía lo que luego sería nuestro primer disco, y vimos que la gente de Hortaleza empezaba a conocernos y a venir a nuestros conciertos”. Con el tiempo llegó el salto a una discográfica, los discos, las giras y los escenarios de todo el país. “Cuando nos hemos querido dar cuenta ya han pasado 35 años de ese primer disco, y hemos querido celebrarlo por todo lo alto”.

A pesar de todo ese recorrido, Hortaleza sigue siendo el centro de su historia. No solo es el lugar donde nació la banda, sino también el espacio del que siguen saliendo muchas de sus historias y canciones. “Hortaleza es donde seguimos viviendo Pajarillo y yo. Aquí tenemos nuestras amistades, nuestra familia… y eso siempre es importante a la hora de contar historias o anécdotas. Cosas que nos pasan a nosotros o a los amigos, todo inspira para hacer canciones”, explica Bode. Esa conexión con el barrio es, en gran parte, lo que ha definido la identidad del grupo durante décadas: letras que hablan de la vida cotidiana, de la calle, de los bares y de las historias que cualquiera puede reconocer.

Su conexión con el barrio de Hortaleza es, en gran parte, lo que ha definido la identidad del grupo durante décadas

Los comienzos, como en cualquier banda, también estuvieron llenos de momentos caóticos y anécdotas que hoy recuerdan con humor. Bode recuerda especialmente uno de aquellos primeros conciertos en los que incluso se jugaban la posibilidad de conseguir management. “Una vez vinieron de una oficina de managers a vernos para contratarnos. Todavía no teníamos ni disco grabado”, cuenta. El problema fue lo que ocurrió antes de subir al escenario. “Antes de salir a tocar estuvimos toda la tarde de cervezas y de parranda… y al final el concierto fue un poco desastre”. El desenlace fue tan claro como inevitable. “Cuando bajamos del escenario y fuimos a hablar con ellos… habían desaparecido”, recuerda entre risas. “Ellos se lo perdieron, lo que luego llegó a ser Porretas”.

Treinta y cinco años después, la banda sigue demostrando que el vínculo con su público sigue tan fuerte como siempre. La gira de aniversario está teniendo una gran respuesta en todo el país y Madrid no ha sido una excepción. El concierto del 21 de marzo en la sala La Riviera agotó todas las entradas con antelación, algo que sigue sorprendiendo incluso a los propios músicos. “Es la hostia poder seguir tocando y, después de tantos años, ver cómo la gente disfruta con nuestras canciones. Eso no tiene precio”, reconoce Bode.

Para un concierto tan especial, elegir el repertorio no es sencillo. La banda cuenta con más de un centenar de canciones publicadas y muchos temas que el público espera escuchar sí o sí. “La verdad es que es complicado porque tenemos más de cien canciones”, admite. “Hay temas que son clásicos y no puedes dejar de tocar, y luego vamos variando entre el resto y solemos añadir también los últimos que hemos grabado”. Entre esas canciones recientes se encuentra “35 takos”, uno de los temas que se han sumado a la celebración del aniversario.

Porretas 35 años

De izquierda a derecha, Robe, Pajarillo, Luis y Bode tras un ensayo en la bodega La Cobela (barrio de Villa Rosa).

El escenario elegido para la cita madrileña tampoco es cualquiera. La Riviera es una de las salas más emblemáticas de la ciudad y un espacio que representa un salto importante respecto a los locales donde comenzaron. Sin embargo, para Porretas la clave sigue siendo la misma que cuando empezaron. “Haciendo lo que sabemos hacer y dejándonos la piel, con muchas ganas”, resume Bode cuando se le pregunta cómo trasladar la energía de barrio a un escenario de ese tamaño.

Uno de los aspectos que más emociona a la banda en esta etapa es comprobar cómo su público ha ido creciendo y cambiando con el paso de los años. En sus conciertos conviven seguidores que llevan escuchándolos desde los años noventa con chavales que han descubierto sus canciones mucho después. “Es una sensación de orgullo”, explica Bode. “A veces, ves que vienen padres con sus hijos, y los chavales tan jovencillos cantan nuestras canciones… y es algo muy especial”.

En un concierto de aniversario tampoco faltarán los guiños al pasado. Aunque Bode prefiere no desvelar demasiados detalles, sí deja caer que habrá momentos pensados para mirar atrás. “Algo habrá, es un poco sorpresa, pero está claro que echaremos la vista atrás”.

Dentro de su amplio repertorio, hay canciones que con el paso del tiempo han adquirido un significado aún más profundo para la banda. Una de ellas es “Y aún arde Madrid”, que en los últimos años se ha convertido en uno de los momentos más emotivos de sus conciertos. “Todas las canciones tienen su significado, pero ahora mismo quizá ese tema es el más emotivo”, explica Bode. La razón está en el recuerdo de un compañero que ya no está. “Se le cambió algo de la letra y siempre se lo dedicamos a nuestro compañero Rober, que se nos fue hace ya unos añitos. Fue el momento más duro de Porretas en estos 35 años”.

A pesar del paso del tiempo, el grupo sigue intentando mantener el espíritu que los vio nacer. “Con los años vas cambiando, no queda otra”, reconoce Bode. “Pero intentamos seguir con ese rollo de gente de barrio, gente normal. Aunque ya toca cuidarse un poco más, porque los años no perdonan, intentamos seguir con ese espíritu y esas ganas de rock”.

Porretas cerrará la gira por sus 35 años en esa misma sala madrileña el 19 de diciembre

La motivación para continuar es sencilla: la música sigue siendo parte esencial de sus vidas. “La música es nuestra vida”, afirma. “Seguir haciendo canciones y conciertos te da mucha energía, mucha alegría y siempre ganas de seguir”.

En cuanto al futuro, la banda también se adapta a los nuevos tiempos de la industria musical. Más que centrarse en discos completos, Porretas está apostando por publicar canciones sueltas que van compartiendo directamente con su público. “Ahora sacamos canciones y las colgamos en redes sociales para que la gente las escuche. Es una pena, pero ya casi nadie compra o escucha un LP entero, y pensamos que así la gente les presta más atención”.

Lo que no cambia es la esencia de sus conciertos. Para Bode, la clave de un directo de Porretas sigue estando en la conexión con el público. “Sobre todo la complicidad con la peña que va al concierto. Ellas y ellos son parte esencial del calor y el ambiente que se forma en un concierto nuestro”.

Aunque las entradas para el 21 de marzo en La Riviera ya están agotadas, la celebración del 35 aniversario todavía tendrá otro momento especial en Madrid. La banda cerrará la gira en esa misma sala el 19 de diciembre, en lo que promete ser una gran fiesta final. Mientras tanto, el mensaje de Bode para los lectores de Hortaleza Periódico Vecinal es claro: que nadie se pierda la oportunidad de vivirlo en directo. Porque, después de 35 años, Porretas sigue demostrando que el rock no solo sigue vivo, sino que sigue llenando salas.

Porretas 35 años