Joaquín Marín vuelve a su barrio convirtiendo su memoria en música. Su nueva canción, “Pinar del Rey”, incluida en el último minidisco (extended play o EP) de su proyecto 60Tacos, es una mirada íntima y nostálgica al lugar donde creció y donde descubrió, siendo apenas un niño, que la música podía acompañarlo toda la vida. Él mismo se presenta como “un joven roquero de 63 años criado en el barrio de Pinar del Rey, en Hortaleza”, y recuerda cómo pasaba horas pegado a la radio “solo para ver si ponían la última canción de Nino Bravo o de Fórmula V”, antes de enamorarse de los Beatles, Creedence, Status Quo y otros grandes grupos de los años setenta.
Para Joaquín, el barrio no es solo un espacio geográfico, sino el molde donde se formó su identidad. En la entrevista cita una frase que acabó incorporando a la canción: “La infancia es el patio donde jugarás el resto de tu vida”. Y añade: “Todo lo que eres, el adulto en el que te convertirás, viene muy determinado por tu entorno familiar y personal, por tus amigos y por tu barrio, y como digo en la canción, ‘ese patio, para mí, se llama Pinar del Rey’.”
Para Joaquín, el barrio no es solo un espacio geográfico, sino el molde donde se formó su identidad
La idea de escribir una canción a su barrio surgió de las reuniones que mantiene cada año con sus amigos de siempre. “En esos momentos nos convertimos de nuevo en los niños y jóvenes que fuimos, y comienzan a aflorar recuerdos y anécdotas vividas. Estas reuniones con los viejos amigos fueron la chispa que me inspiró para hacer esta canción.” En la letra aparecen escenas y lugares que cualquier vecino de cierta edad reconoce al instante: sus padres, los amigos, el solar conocido como el Triángulo, la ya desaparecida piscina Formentor o el colegio Cristo Rey, espacios que marcaron una época y que hoy sobreviven en la memoria colectiva.
El sonido del tema, muy marcado por la estética setentera, no es casual. Joaquín explica que se trata de “un tema nostálgico y, efectivamente, con un aire setentero muy definido”. Y destaca un elemento clave: el violín de Nga Vu Thi, del que afirma que “es el instrumento perfecto para transmitir ese aire de nostalgia… y para mí ha sido todo un lujo poder contar en la grabación con una violinista excelente como Nga.”
El proceso de composición fue rápido al principio –“primero me vino la idea de la música, y fue un proceso bastante rápido”–, aunque perfilar la letra le llevó más tiempo. La canción terminó de tomar forma en los ensayos con la banda: “En estos ensayos todos los músicos aportan sus ideas… Por ejemplo, el final de la canción yo originalmente lo había imaginado diferente, pero en los ensayos lo cambiamos añadiéndole una coda y un solo de guitarra y creo que fue todo un acierto.”
Aunque no nació con intención de contrarrestar la imagen negativa que recientemente ha circulado sobre el barrio, Joaquín reconoce que el paso del tiempo le ha hecho ver la canción de otra forma. “Originalmente debo reconocer que no era ese mi objetivo… Pero con el paso del tiempo me alegro cada vez más de haberla compuesto, y que así, modestamente, se pueda hablar del mismo por otros motivos más alegres y positivos.” Esa mirada también está presente en el videoclip, donde quiso incluir “imágenes de los lugares del barrio que menciono en la letra, combinando fotos antiguas de los mismos con imágenes actuales”, además de vídeos de los ensayos y de la grabación.
“Dicen que la infancia es el patio donde jugarás por el resto de tu vida, y ese patio, para mí, se llama Pinar del Rey”
El proyecto 60Tacos, que Joaquín retomó cuando ya tenía más de 60 años, surgió gracias a un cambio vital: “Actualmente estoy ya jubilado y con mis hijos ya mayores, por lo que dispongo de tiempo para ello, y las ganas no me faltan”. La nueva formación de la banda ha reforzado esa energía: “Al tratarse de músicos tan experimentados, sus ideas y aportaciones han sido muy importantes en el desarrollo final de la canción… Ha sido todo un placer y un lujo poder contar con mi hermano Josele Marín… y también con sus hijos César y David Marín (Biela), unos auténticos cracs.”
Cuando piensa en el impacto de la canción entre los vecinos, su deseo es sencillo, pero profundo: “Si consigo que esbocen una ligera sonrisa de complicidad y nostalgia al escuchar la canción, ya me doy por satisfecho, especialmente la gente de más de 50 años, que son los que vivieron esa época”. Y si tuviera que resumir lo que significa “Pinar del Rey” para él y para su barrio, lo hace con una frase que encapsula toda su intención: “Dicen que la infancia es el patio donde jugarás por el resto de tu vida, y ese patio, para mí, se llama Pinar del Rey”.
Una declaración de amor al barrio que lo vio crecer y que, gracias a esta canción, vuelve a sonar con la emoción intacta de aquellos años.




