Llegar con cuarenta minutos de antelación a la sala Galileo Galilei el día reservado para la fiesta en apoyo de la Cabalgata Participativa de Hortaleza es una experiencia agridulce. Agria porque la cola que se inicia en el número 100 de la calle Galileo Galilei ya da la vuelta a la esquina, lo que significa que será muy difícil coger mesa; dulce porque reconocemos al barrio y porque esa parte de Madrid cada año y durante un día se hace hortalina. Ahí están. Son Cristina, Jesús, Rosa, Javi, Sonia, Paco, Javi, Sandra, Josemi, Pilar, Ángel… Rostros de Villa Rosa, de Canillas, de Esperanza, de Santa María, El Bosque, La UVA, Manoteras, Virgen del Cortijo, Las Cárcavas… o Valdebebas y Sanchinarro. Nos hemos visto en los foros, en las fiestas y en las calles. Ahora toca Chamberí.

No había entradas, no había posibilidad de colar a nadie ni tiempo para saludar. La sala abría sus puertas y, casi en un instante, todas las mesas se llenaron. Se aquilató el espacio. Yolanda mostraba el cartel ganador del concurso que anunciaba la Cabalgata Participativa de Hortaleza con su recorrido y las entidades que hacían posible este sueño: Radio Enlace, Alacrán, La Unión de Hortaleza, Danos Tiempo, AMPAs del Juan Zaragüeta, Pablo Picasso, Dionisio Ridruejo y Patrocinio de María, AMEJHOR, Jóvenes del Parque, Sambaleza, Villa Rosa, Cárcavas, Sanchinarro, 15M de Hortaleza y Parroquia Cristo Salvador.

¡Que comience el espéctáculo!

La luz marca el tiempo. Sin presentación, enjuto y espigado, como un joven venido de otro tiempo, Jorge Bedoya se descubre en el escenario. ¿Tímido, novato, bloqueado…? Sus manos amagan inexperiencia, pero su teatralidad obliga al silencio. De momento ni una palabra. Encogido ante el piano bosqueja unos acordes. ¿Para Elisa!, ¿será un estudiante de conservatorio?

Jorge bedoya 2El pianista Jorge Bedoya, en el escenario de la sala Galileo Galilei. Foto Sandra Blanco

No, estamos ante el responsable del himno de la Vuelta 2015, quien de improviso se desprende de la máscara y se yergue irreverente de rizos en un vivísimo y personal Para Elisa que dialoga con el público. ¡Magistral! Es el aviso de lo que nos espera: alegría, ritmo y frenesí en una noche en la que el distrito se prepara para “cabalgar hacia la cabalgata”. ¡Clamor y aplausos!

Y llega el presentador

Un año más, Popeye introduce al show. José Luis Alcobendas, Popeye para los de Hortaleza, pide que nadie haga rimas con el nombre del pianista. Comienza la presentación: “Estamos un año más en este centro sagrado que nos acoge todos los años desde hace nueve. Como todos los años, aquí nos encontramos la gente de bien del barrio de Hortaleza” -aplausos-. Y continúa haciendo “un homenaje a esa señora de mechas en el pelo y perlas en las orejas”. Pero por si alguien no lo sabe, Popeye explica que “gracias a la ignorancia de Elena Sanchez Gallar (antigua concejala de Hortaleza que privatizó la Cabalgata en 2007), sin ella quererlo, se consiguió consolidar uno de los fenómenos sociales más impresionantes de Madrid, la cabalgata de Hortaleza”.

José Luis AlcobendasJosé Luis Alcobendas fue el presentador de la noche. Foto Sandra Blanco

Mientras José Luis explica que “nosotros nos crecemos ante el castigo”, Jorge Bedoya juega con el piano poniendo música al anuncio de que saldrán nueve carrozas, a que se estima que hay unas mil personas que colaboran y que este es el paradigma de la participación ciudadana. “Un fenómeno único que debiera estudiarse en las facultades”, reclama Popeye y pide un aplauso para esas mil voluntades y agradecimiento a los artistas.

Y ahora nos aflamencamos

Jorge Bedoya lanza su segundo tema, aunque en puridad habría que decir que improvisa su segundo tema que deriva desde la música nacional hacia un flamenco que alcanza el paroxismo con el Achilipú, momento en el que aparece el grupo Flamenco de la Sierra: “Si yo tuviera un palacio…/ Achilipú, apú, apú…”. Llegan con tangos, bulerías y alegrías. Los presenta Popeye y exhiben la guitarra, las palmas, el cajón, los tubos y… una “bailaora”.

Flamenco de la SierraEl grupo Flamenco de la Sierra lleno de arte el escenario. Foto Sandra Blanco

¿Qué hace Popeye bailando flamenco? Este grupo viene de la Sierra de Madrid y se sincera: “Estamos encantados de estar aquí apoyando la cabalgata. ¿Por qué estamos aquí? “ Y nos cuenta una curiosidad de su tierra: “hay tres tipos de invasores de la Sierra: las vacas, los biólogos y gente de Hortaleza”. Quien lo cuenta reconoce que de una de esas invasoras se hizo novio y de ahí les viene la relación con la Cabalgata Participativa de Hortaleza.

Tras la explicación, una voz aterciopelada, templada y grave lanza un “tirititrán”. Flamenco y ritmo vivo de palmas. Se escuchan versos como “unos piden justicia, otros venganza…” o “viva mi dueño”, un lenguaje desgarrado de un tiempo que no para todos se ha superado. El murmullo de la barra se silencia. Es difícil pasar de una zona a otra de la sala.

En el siguiente tema la danza se apropia del escenario y la guitarra nos traslada a otras geografías hasta que las alegrías estallan con sabor a mar. El taconeo arrastra tras de sí a la guitarra y a las palmas como un tren de mercancías que se acelera hasta que estalla el aplauso. Fandango de Cádiz:

– ¡Ay que no se puede aguantar que lo de Hortaleza es lo mejor de Madrid!

Y los Flamencos de la Sierra recuperan aquellas letras de Manuel el Agujetas (“Mañana, mañana/ los van a prender mañana/ a to los ojitos negros/ los van a prender mañana/ y tú que negros los tienes/ échate un velito a la cara”) o la Nana de colores que cantaran Diego Carrasco y Remedios Amaya (“Rojo, blanco, añil, violeta y negro/ rosa, verde y azul, canela y fuego”). Reconocimiento total. Gritos, aplausos y cariño.

Guitarra en versión Viyuela

Y ahí está Pepe Viyuela, que ya se ha fotografiado con la concurrencia, tan despistado que no se le despista a nadie pues es uno de los rostros más conocidos de la televisión. Con gorro de pescador y un saludo eructado, Viyuela descubre su cráneo y el público lo ovaciona en tanto su torpeza medida y milimetrada arranca las primeras carcajadas cuando Pepe se sube sobre una silla para magistralmente decir: “Buenas noches”.

Pepe Viyuela 1La actuación de Pepe Viyuela fue de lo más aplaudido de la noche. Foto Photoleza

Hortaleza le aclama y él dice “qué falsos sois, machos”, a la par que sopla el mástil de la guitarra como una flauta. Broma niña ante un público entregado que recuerda al estilo Pendelton (Mortadelo y Filemón, El milagro de P. Tinto…). Son risas de un público adulto que disfruta de un aparente lenguaje infantil porque es gente de la cabalgata.

Aquí y ahora se es niña o niño para que la noche mágica de Hortaleza sea posible. Viyuela afirma “me sobrevaloráis” mientras busca el mástil de la guitarra que lleva en la mano al puro estilo de los cómicos clásicos del cine mudo. Entre risas, mi vecina de asiento exclama “me está poniendo nerviosísima” cuando Viyuela se coloca y peina una melena imaginaria para hacerse una coleta antes de prorrumpir en alaridos de cantaor más propios de George de la Jungla que del cante jondo.

Regresa Jorge Bedoya al escenario y grita Viyuela, quien afirma que “los genes a veces hacen putadas”. Con un “vete a la mierda” sale con un clamor amigo satisfecho y cómplice.

Y llegan los Hyperfanes

Jorge Bedoya remata la faena de Pepe marcándose una nueva improvisación mientras Popeye trata de presentar a los Hyperfanes. Joseba y Dani López avisan de que falta el cantante y sin demora comienzan a explicar que “hay sitios en el mundo en los que no podemos salir a la calle: la Antártida, el desierto del Gobi, Tomelloso…”.

El tema pasa a la bofetada que le dio a Rajoy “un niño de diecisiete años” y analizan cómo reacciona la seguridad norteamericana frente a la española. Pero uno de los fuertes de este dúo de Hyperfanes es la música, con lo que, a partir hablar de la tele y de Nacho Vidal, interpretan una sucesión de canciones de las que no se libran ni Mariló Montero ni la reina Letizia.

HypefanesLos cómicos Joseba y Dani López del grupo Hyperfanes. Foto Sandra Blanco

Palabras gruesas, falda escocesa, botas de cordones desabrochados, camisa negra, corbata torera roja sin terminar de ajustar el cuello y barbas de las que salen estribillos como el dedicado a un presentador “Vuelve ya, por favor, vuelve ya, por favor… Hilario Pino”. Pero Hyperfanes no se detiene ahí y Joseba plantea un villancico. Saca los papeles “porque no se la saben” y se escucha “Navidad, Navidad, sabrosa Navidad/ el cambio climático vamos a celebrar”, tema de Hyperfanes que para la ocasión incorpora nuevos versos como “Navidad, Navidad, dulce Navidad, /la cabalgata de Hortaleza vamos a luchar”.

Vuelve Jorge Bedoya, quien pone música al final del monólogo de Hyperfanes. Reconocimiento. Algo más que aplausos. Somos compañeros y esto es posible porque todos aportan su grano, aunque el grano de Dani y Joseba es “hiper”, como ellos, y la sala está llena de “fanes”.

El ínclito Agustín

Bedoya sin sombrero y con pendiente anuncia un rock & roll y sus primeros acordes nos llevan al siglo XVIII, pero inmediatamente el concierto salta dos centurias y se convierte en el torbellino que desde el siglo XX hizo bailar al mundo. Sale Popeye e introduce a Agustín Jiménez, un referente (o el referente) en el apoyo a las iniciativas populares de Hortaleza. El presentador lo define como “guerrero de Hortaleza curtido en mil batallas” y algo de ello y de heroico tiene esta noche Agustín con su bigote, camiseta negra, vaquero y cadena de reloj (o de las llaves).

Agustín JiménezEl hortalino Agustín Jiménez es un habitual en la fiesta de la Cabalgata. Foto Sandra Blanco

¿Hortalizos u hortalinos? Con esta disyuntiva comienza su monólogo, aunque dice que “es un diálogo porque yo puedo bajar”. Es directo y su reflexión nos da señas de identidad: “En Hortaleza no nos pegamos pero somos los de ¡eehhhh ehhhh!”. Jiménez (cofundador de Tapa, Tapita, Tapón, cantera del mundo del espectáculo) nos cuenta que le han regalado un perro: “El perro lo sacas temprano vestido de pijama o tarde de chandal. Pareces el camello del barrio”. También declara que le “cae peor la gente que tiene serpiente” porque se pasa la vida diciendo que no pasa nada. En cambio la gente que hace yoga le encanta pero le cae mal quien miente mucho.

Paso a paso, la temperatura del monólogo sube y, a partir de preguntarse cómo se le saca la baba al caracol o cómo se ordeña a un caracol, Agustín nos prepara para contar “la bella fábula del clítoris”, un portero de discoteca. Aristóteles definió la catarsis y Jiménez jugó con ella en la fiesta de la Cabalgata Participativa de Hortaleza.

Para el paso a la siguiente actuación reaparece Jorge Bedoya con su quinto tema preguntándose qué hacer tras Agustín: definir el ambiente vivido antes y después en la sala, cómo no, con música.

Y llega El Zurdo en Crudo

Popeye anima a bailar con El Zurdo en Crudo, aunque ninguno de los que suben al escenario parecen zurdos: Chani Martín (voz, letras y música), María Martín (voz, percusiones pequeñas), Marta Rodríguez (ukelele, guitarra rítmica, coros), Alejandro Bernáldez (guitarra española), Dani Cívico (acordeón y teclados), Julio Bajo (contrabajo) y José Castañares (percusión).

El Zurdo en CrudoEl grupo El Zurdo en Crudo, en directo en la Galileo. Foto Photoleza

Toda una formación para contarnos la historia de Lady Halcón: mujer a la que solo le gusta el amor en verano y hombre al que solo le gusta en invierto, por eso solo pueden encontrarse en primavera. Chani declara que sabía que Hortaleza era potente “pero no sabía que era tan potente” -aclamación del público-. A lo que el líder de estos diestros zurdos respondió “me vais a permitir que el aplauso os lo dé a vosotros; así que ¡olé Hortaleza!”.

Chani dice que los de El Zurdo en Crudo hacen canciones de amor porque les parece que “el amor es la única cosa que merece la pena”, punto de partida para Amores perros.

Y desfinla el público hacia los aseos. Ya van muchas birras. Y quienes han actuado se mezclan con el público y público y espectáculo son uno, pero no hay espacio para saltar solo para fundirse en un abrazo mientras una guitarra acústica puntea el amor de los perros.

Va llegando el final

De pie tras dos horas, no se mueve nadie. Los que están sentados, los que desde un lateral aguantan, los que se encuentran y reencuentran con el gozo de los conocidos… todas y todos no miran que la sala Galileo Galilei ya tendría que haber cerrado sus puertas y la fiesta continúa. En su isla de sonido el técnico se incorpora para poner orden a tanto encuentro.

Popeye vuelve al escenario para gritar “¡que viva esa cabalgata!” y anunciar que acaba de tener un hijo “y voy a ir a Hortaleza para que vea cómo pasa la cabalgata”.

Ahora sí llega el final

Sube Cristina Sandoval al escenario seguida por Josemi Aragón. Es el momento de la guinda, de la declaración. Por ello “la profe” y “el profe” dan las gracias “a todas las artistas y los artistas porque nos han regalado y algunos pagado por venir para la cabalgata” y a Popeye, “que ha levantado este espectáculo”. También nos dan una lección: “Lo más importante es que nos empoderemos de las calles”.

Popeye nos devuelve al espectáculo proponiendo cerrar el show con Johnny Volador, “letrillas oídas en La Uva de Hortaleza” porque “por Fray Escoba han pasado muchos chavales y había muchos Johnny Voladores: algunos están por ahí, otros policías municipales…”. Y se oyen letras como “el 091 para mí es pan comío” o “en el barrio de La Uva habemos mucha delincuencia y nosotros lo cantamos porque no nos da vergüenza”, toda una semiótica de la vida ajena al Chamberí hortalino de este día.

Al grito de “¡Viva la UVA!” suben al escenario Agustín Jiménez y todos cuantos han actuado. Alguien dice “os quiero a todos de pie o no sois del barrio”. Todo es uno. Es solidaridad, porque se ha venido a lo que se ha venido, porque somos una identidad. Todos los actores de un prodigio llamado Cabalgata Participativa de Hortaleza aplauden. Es barrionalismo en estado puro.

Foto familiaVarios de los artistas se despiden del público al final de la fiesta. Foto Sandra Blanco

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