Hortaleza Periódico Vecinal

HORTALEZA EN TAXI

¿Me conozco?

Me dijo: “Sé tú mismo”. Como si fuera tan fácil saber quién eres y obrar en consecuencia


 Última hora

¿Me conozco?

¿Me conozco?
Abril 19
15:31 2017

Sé tú mismo. Me lo dijo un usuario de mi taxi, no recuerdo el contexto. Supongo que fuimos pasando de un tema a otro, la cosa derivó en algún dilema mío y el tipo zanjó mis dudas con la típica frase comodín que sirve para todo: “Sé tú mismo”.

Nada más soltarla, me quedé bastante inquieto, la verdad, porque son tres palabras que suelen decirse alegremente y suenan tan obvias que nunca analizamos su auténtico significado. Pero yo lo analicé. Y tanto que lo hice. Sé-tú-mismo. Como si fuera tan fácil saber quién eres y obrar en consecuencia.

Ser uno mismo implica, cuando menos, conocerse. Saber de antemano cómo reaccionarías ante cualquier situación. Por ejemplo, conocerte a ti mismo presupone saber qué harías si alguien, de repente, intenta agredirte por la espalda.

¿Saldrías corriendo? ¿Te darías la vuelta, a lo Bruce Lee, para atizarle? ¿Te quedarías bloqueado por el miedo? Dado el caso, tal vez tu reacción varíe en función del contexto: después de tres copas, algunos se envalentonan y actúan de un modo distinto que estando sobrios, quiero decir. En mi caso, cuando bebo, suelo ponerme cariñoso (aunque no me veo abrazando a mi agresor, o tal vez sí; no sabría deciros).

Otra situación extrema sería, por ejemplo, que te deje la novia. En tal caso, podría darte por esconder la cabeza debajo del ala del edredón de tu cama, o bien por tapar su mancha con otra más grande. Yo he reaccionado de ambas formas según la chica, por lo que tampoco, en este caso, podría decir que me conozca y tienda a actuar en consecuencia “siendo yo mismo”.

El caso es que, después de soltarme aquella frase, dejé al usuario en Hortaleza y dudé si cobrarle a golpe de taxímetro, o no cobrarle nada, o bien cobrarle el doble por el trastorno ocasionado. Pero como no me conozco, acabé aparcando el taxi en su destino (cerca, también, de mi casa) y le invité a una copa en mi bar de los jueves. Y esa copa nos condujo a otra, y la segunda a una tercera. Y al despedirnos, le di un abrazo.

Volví a casa andando y rumiando que, a la postre, solo me conozco cuando bebo. Pero no puedo beber cuando conduzco. De modo que, o dejo de beber, o dejo el taxi, o asumo de una vez que no es tan importante ser tú mismo.

(Visited 99 times, 1 visits today)

Acerca del autor

Daniel Díaz

Daniel Díaz

Artículos relacionados

0 Comentarios

Sin comentarios aún

Por ahora no hay comentarios, ¿quieres añadir uno?

Escribe un comentario

Escribe un comentario

Ya disponible nuestro nuevo número

Ya disponible nuestro nuevo número

Síguenos en las redes sociales



Lo más popular de la semana




x Shield Logo
This Site Is Protected By
The Shield →