Hortaleza Periódico Vecinal

Adiós a un histórico del movimiento vecinal

Paco Caño, impulsor del movimiento vecinal en Hortaleza durante la dictadura y presidente de la asociación de Villa Rosa, fallece a los 69 años de edad tras una vida de compromiso con el barrio


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Adiós a un histórico del movimiento vecinal

Paco Caño, durante una manifestación en el año 2009 / Foto FRAVM

Adiós a un histórico del movimiento vecinal
Abril 19
01:58 2016

Nuestros barrios fueron levantados por constructoras, pero son habitables gracias al empeño de cientos de personas cuyos nombres han quedado diluidos en la historia. Vecinos y vecinas que no se resignaron a vivir en calles sin asfalto. Tampoco a que sus hijos tuvieran que hacer una excursión diaria para ir al colegio. Hombres y mujeres que en plena dictadura se atrevían a manifestarse con pretextos aparentemente mundanos, pero que acabaron conquistando derechos y anticipando libertades.

En Hortaleza, uno de los barrios donde se empezó a tejer el movimiento vecinal madrileño, con hilos que nos enlazaban a todos los puntos cardinales de la periferia, desde Orcasitas a El Pozo del Tío Raimundo, hubo amas de casa que aprendieron a organizarse en parroquias, trabajadores que hacían horas extras en asambleas vigiladas por la policía, gente valiente que se jugaba un arresto hasta por reclamar la instalación de unas farolas.

Eran los años 70, y ahí estaba ya Paco Caño, delineante criado en Vallecas que vino a vivir al barrio de Villa Rosa cuando aquello era uno de los confines de la capital y se contaban más liebres que peatones. Su nombre sí lo recordamos por pura insistencia: desde entonces, y han pasado más de cuatro décadas, nunca dejó de hacerse ver por el barrio. Tanto que su reciente reclusión era, para muchos, un claro síntoma de preocupación.

Francisco Caño ha muerto este lunes 18 de abril en Madrid tras una enfermedad que sobrellevó con discreción. Tenía 69 años y seguía siendo presidente de la asociación vecinal de Villa Rosa, la misma que fundó cuando todavía vivía Franco y la democracia parecía una quimera.

Caño ha fallecido con las botas puestas. El verano pasado hacía de cicerone a Manuela Carmena en su primera visita como alcaldesa a nuestro distrito. Solo unas semanas antes seguía siendo el vehemente y enérgico portavoz de Izquierda Unida en el Pleno del distrito, donde se producía cierto silencio reverencial cada vez que tomaba la palabra. Tampoco hace tanto de sus visitas al huerto urbano de la calle El Provencio, el último descampado que transformó en un espacio comunitario: una constante en su trayectoria como activista.

Caño fue, como tantos otros, un vecino empoderado cuando nadie sabía qué significaba eso del empoderamiento. Hace apenas unas semanas recordaba cómo en marzo de 1976 se plantó en el despacho de un teniente de alcalde del régimen (el franquismo todavía se resistía a abandonar el búnker) junto a Nacho Quintana y Luis Iparraguirre para amenazarle con un motín.

“O te vienes con nosotros o nos encerramos aquí contiguo y no sale nadie”, le dijeron al garifalte franquista. Se lo querían llevar a una manifestación, en concreto a la que aquel día discurría por la carretera de Canillas, donde más de 500 personas protestaban contra los baches que convertían cualquier trayecto en poco menos que una epopeya. Pero el mayor obstáculo se lo encontraron a la altura de la Academia de Policía, donde un grupo de grises pretendía detener la movilización a palos. Al final consiguieron sacar al teniente de alcalde del despacho, y las crónicas acabaron hablando de la primera manifestación autorizada y “sin incidentes” en el Madrid tras la muerte del dictador.

Desde entonces, Caño ha sido una figura casi omnipresente en el barrio. Te lo podías encontrar como anfitrión en el Foro Ciudadano de Hortaleza, presentando una charla en el colegio Ramón Pérez de Ayala, atendiendo en la caseta del IU durante las fiestas, participando en una tertulia en Radio Enlace o desfilando en un pasacalles del entierro de la sardina.

Durante años era fácil ubicarle en la explanada del polideportivo del barrio, tanto en invierno como en verano, indistintamente, ya fuera durante el montaje de la Cabalgata de Hortaleza o en la feria vecinal de junio que los chavales esperaban con la misma impaciencia que el final de curso. Pasaba tanto tiempo en las calles que incluso los domingos por la mañana se le veía pasear madrugador cuando ni siquiera se habían despertado los churreros. Decía que no necesitaba dormir más que unas pocas horas cada noche. De otro modo no se entiende cómo le sacaba tanto partido a cualquier jornada.

Caño estaba en todo, y tampoco faltó al nacimiento de este periódico vecinal. Participó en aquellas primeras reuniones bizantinas durante la larga gestación del proyecto, y defendió la necesidad de que el barrio pudiera contarse a sí mismo en papel. Se empeñó en que el primer reportaje de nuestras páginas estuviera dedicado a los parques, y no solo lo consiguió, sino que convenció a toda una concejala del Ayuntamiento como Raquel Pérez para que lo escribiera.

Cuando fue presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) entre 2005 y 2007, incorporó la sensibilidad por el medio ambiente a las prioridades del movimiento vecinal, tendiendo puentes con las organizaciones ecologistas. En el Ayuntamiento de Madrid, algunos funcionarios apreciaban su diagnóstico de las zonas verdes de la ciudad, porque en ocasiones las conocía mucho mejor que ellos.

Le gustaba recordar que el parque de Villa Rosa fue “el primero de la democracia”, y subrayaba la implicación vecinal en su diseño, por eso lo defendía iracundo en los Plenos del distrito cuando la falta de mantenimiento desecó la emblemática ría de esta cuña arbolada que inauguró Tierno Galván.

Pero Caño no lo hizo solo. Durante estos más de 40 años de activismo estuvo acompañado por otros vecinos y vecinas en conquistas que solo podían lograrse con esfuerzo colectivo. Por eso este martes su despedida también estará abierta al barrio. A las nueve de la mañana se instalará su velatorio en el tanatorio La Paz de Tres Cantos. Hoy, el Pleno de Hortaleza guardará un minuto de silencio al comienzo de la sesión en memoria de uno de los históricos del movimiento vecinal del distrito y de la ciudad de Madrid.

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Redacción

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4 Comentarios

  1. R.Márquez
    R.Márquez Abril 19, 07:37

    Una pérdida muy importante para el barrio y Madrid. Su labor por nuestra ciudad y todos sus barrios era digna de elogio, lo hacía de corazón y concienzudamente. Sería totalmente justo asignar el nombre de alguna calle del distrito a Paco Caño.

    Responder
  2. antonio
    antonio Abril 20, 06:09

    gente como paco son la que hace falta de la que luchaba por todas las injusticias que nos están haciendo estas bandas de golfos que nos llevan gobernando tantos años y que gracias a gente con paco hemos hecho cambiar un poco las cosas así que hay que seguir luchando porque paco tiene que ser un referente del barrio

    Responder
  3. Joaquin
    Joaquin Abril 21, 12:00

    Como compañero en la Junta Directiva de la Asociación Vecinal de Villarosa durante mas de 10 años puedo dar fe de su carácter y su ejemplo. Persona integra y firme en sus convicciones, trabajador donde los haya, pero esa defensa dura en sus ideas y por los vecinos del barrio lo unía a una gran humanidad y tolerancia. Su hueco será irremplazable en el movimiento vecinal de hortaleza y el los que lo conocimos pero nos quedara su memoria, la de los grandes, esa perdurará.

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